¿Qué Negocio Tienes?

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Cuando decidimos emprender y ponernos por nuestra cuenta comenzamos una nueva aventura que supone un cambio en nuestra forma de pensar. Si anteriormente fuimos empleados, necesitamos CAMBIAR NUESTRA FORMA DE PENSAR y hacer la transición a la forma de pensar de un empresario.

La pregunta es: ¿evolucionamos lo suficiente nuestra forma de pensar de empleado a empresario o nos quedamos a medio camino, es decir, en autoempleado?.

Dejamos el empleo, renunciando a la “seguridad” de una nómina, en busca de la “libertad” que nos da ser dueños de nuestro propio negocio, hasta ahí bien, pero en el camino quizá descubrimos que no hemos creado una empresa sino que nos hemos creado un nuevo empleo, ahora por nuestra cuenta.

Es cierto que cuando trabajamos para otro los mayores quebraderos de cabeza son para el otro y nosotros vamos de “copilotos” en su proyecto, con menos riesgos empresariales pero sin la libertad de poder hacer lo que queramos.

Emprendemos nuestro propio proyecto, decidimos trabajar para conseguir nuestros objetivos en lugar de trabajar para conseguir los objetivos de otro y entonces descubrimos que ahora trabajamos más para sacar adelante nuestro proyecto y que somos los últimos en cobrar, eso si cobramos, que no siempre ocurre.

O quizá nos ponemos a trabajar en nuestro proyecto sin habernos puesto objetivos, porque no podemos “adivinar” lo que va a pasar y entonces nos pasamos el día sin parar de trabajar, trabajando en un montón de frentes con la sensación de no llegar a ninguna parte, pensando que casi hubiera sido mejor seguir trabajando para otro.

Claro, como empleados nos ponen objetivos, como empresarios no, o lo hacemos nosotros o no lo hace nadie y si no lo hace nadie nuestro negocio peligra, claro como ahora no tenemos jefe, podemos hacer lo que queramos, al fin y al cabo es nuestro negocio y eso es una buena o una mala noticia, depende de como nos comportemos porque ahora el éxito del proyecto depende de como lo dirijamos nosotros, no nuestro jefe, que ya no tenemos, cosas de la “libertad”.

Entonces descubrimos que nuestra forma de pensar como empleados no sirve para llevar a cabo un negocio propio y decidimos cambiar, pero eso cuesta y se nos impone salir de nuestra zona de confort y empezar a hacer cosas nuevas  -que quizá no nos gustan- como poner objetivos, planificar el trabajo para conseguirlos y coordinar y liderar un equipo de trabajo (nuestros empleados).

Llegados a este punto nos damos cuenta que los empleados no se comprometen en nuestro negocio como nosotros y decidimos que nadie hace las cosas tan bien como nosotros, además si uno no está detrás la gente no hace lo que se supone que debe hacer, aquello que hemos acordado que harán a cambio de un sueldo.

Entonces decidimos que para que el negocio funcione lo mejor es que hagamos nosotros las cosas y que supervisemos bien de cerca a nuestros empleados, así nos aseguramos de que hacen lo que les hemos pedido que hagan.

Llegados a este punto hemos creado un negocio que depende de nosotros para funcionar y que en lugar de darnos libertad nos da mayores responsabilidades y más dolores de cabeza y solo crece hasta donde nosotros podemos abarcar personalmente.

Si éste es nuestro caso, si nos sentimos identificados con esta situación, no hemos hecho la transición de forma de pensar de empleado a empresario y nos hemos quedado a medio camino, como autoempleados.

Es hora de cambiar eso, de

empezar a cuestionarnos nuestra forma de pensar

y por tanto, las cosas que hacemos. Al fin y al cabo, depende de nosotros, tenemos libertad para elegir.

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Quiero Ser Empresario, no autoempleado

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